Alejandra Gómez Pedraza

jueves, 10 de enero de 2013

Tres poetas


 Del poema...
 El siguiente libro es una recopilación de poemas sobre el amor, el romanticismo y el mal de amores. José Angel Buesa es uno de los más representativos en este, con poemas como ''El renunciamiento'' logra hacer vibrar a través de palabras los recuerdos y el alma. 



Poema del olvido José Ángel Buesa

Viendo pasar las nubes fue pasando la vida,
y tú, como una nube, pasaste por mi hastío.
Y se unieron entonces tu corazón y el mío,
como se van uniendo los bordes de una herida.

Los últimos ensueños y las primeras canas
entristecen de sombra todas las cosas bellas;
y hoy tu vida y mi vida son como estrellas,
pues pueden verse juntas, estando tan lejanas...

Yo bien sé que el olvido, como un agua maldita,
nos da una sed más honda que la sed que nos quita,
pero estoy tan seguro de poder olvidar...

Y miraré las nubes sin pensar que te quiero,
con el hábito sordo de un viejo marinero
que aún siente, en tierra firme, la ondulación del mar.

Poema…
Describiendo una tarde mientras se miran las nubes, pensando en el ser humano favorito, recordando cuanto se le quiere e intentando matar ciertos recuerdos.
Las emociones transmitidas son la melancolía, el orgullo, la dignidad, éstos contratados por una extrañeza irremediable del amado(a).

Arteaga, D. (1998). Tres poetas. México: Editores Mexicanos Unidos. 

Tres poetas


Del libro...
El siguiente libro es una recopilación de poemas sobre el amor, el romanticismo y el mal de amores. José Angel Buesa es uno de los más representativos en este, con poemas como ''El renunciamiento'' logra hacer vibrar a través de palabras los recuerdos y el alma. 



Nocturno III José Asunción Silva
Nocturno III
Una noche
Una noche toda llena de perfumes, de murmullos y de músicas de alas,
          Una noche
En que ardían en la sombra nupcial y húmeda las luciérnagas fantásticas, 
A mi lado lentamente, contra mí ceñida, toda, 
          Muda y pálida
Como si un presentimiento de amarguras infinitas,
Hasta el más secreto fondo de las fibras te agitara,
Por la senda florecida que atraviesa la llanura florecida
          Caminabas,
          Y la luna llena
Por los cielos azulosos, infinitos y profundos esparcía su luz blanca,
          Y tu sombra
          Fina y lánguida,
          Y mi sombra
Por los rayos de la luna proyectada
Sobre las arenas tristes
De la senda se juntaban
          Y eran una
          Y eran una
Y eran una sola sombra larga!
Y eran una sola sombra larga!
Y eran una sola sombra larga!

          Esta noche
          Solo, el alma
Llena de las infinitas amarguras y agonías de tu muerte,
Separado de ti misma,  por la sombra, por el tiempo y la distancia,
          Por el infinito negro
          Donde nuestra voz no alcanza,
          Solo y mudo
          Por la senda caminaba,
Y se oían los ladridos de los perros a la luna,
          A la luna pálida,
          Y el chillido
          De las ranas,
Sentí frío,  era el frío que tenían en la alcoba
Tus mejillas y tus sienes y tus manos adoradas,
          Entre las blancuras níveas
          De las mortüorias sábanas!
Era el frío del sepulcro, era el frío de la muerte
          Era el frío de la nada...
          Y mi sombra
Por los rayos de la luna proyectada,
          Iba sola,
          Iba sola
          ¡Iba sola por la estepa solitaria!
          Y tu sombra esbelta y ágil
          Fina y lánguida,
Como en esa noche tibia de la muerta primavera,
Como en esa noche llena de murmullos de perfumes y de músicas de alas,
          Se acercó y marchó con ella
          Se acercó y marchó con ella,
Se acercó y marchó con ella... ¡Oh las sombras enlazadas!
¡Oh las sombras que se buscan en las noches de negruras y de lágrimas!...
Poema…
El Siguiente poema describe a la noche como un misterio  acompañado de la enigmática luna, las sombras, los murmullos del viento, los perfumes sueltos, entre otros elementos.
El sentimiento mostrado es la melancolía  y tristeza, la soledad igualmente pertenece al poema, ésta es la acompañante del desamor.
El autor compara el ambiente nocturno con la dolencia del ánimo. El final del día también es el final del amor.

Arteaga, D. (1998). Tres poetas. México: Editores Mexicanos Unidos. 

Antología de la poesía hispanoamericana


Del poema...
En la actualidad la mayoría de estos poetas y escritores escriben dentro de un contexto social en cual se ha anunciado el agotamiento de los grandes discursos de la modernidad, y por ende, también, del fenecimiento de las grandes propuestas estéticas de la modernidad que desde los años aurorales del romanticismo, acabarían en su variante más radical y extrema que vienen a ser las vanguardias literarias europeas de la primera mitad del siglo XX. El afán de novedad y la búsqueda de originalidad en forma compulsiva, agotaron estas propuestas literarias de la era moderna para dar paso a un escenario posvanguardista en el cual predominaban los discursos eclécticos y a-críticos de la posmodernidad.



Nocturno a Rosario Manuel Acuña
I
¡Pues bien! yo necesito
decirte que te adoro
decirte que te quiero
con todo el corazón;
que es mucho lo que sufro,
que es mucho lo que lloro,
que ya no puedo tanto 
al grito que te imploro,
te imploro y te hablo en nombre
de mi última ilusión.
II
Yo quiero que tu sepas
que ya hace muchos días
estoy enfermo y pálido
de tanto no dormir;
que ya se han muerto todas 
las esperanzas mías,
que están mis noches negras,
tan negras y sombrías,
que ya no sé ni dónde
se alzaba el porvenir.
III
De noche, cuando pongo
mis sienes en la almohada
y hacia otro mundo quiero
mi espíritu volver,
camino mucho, mucho,
y al fin de la jornada
las formas de mi madre
se pierden en la nada
y tú de nuevo vuelves 
en mi alma a aparecer.
IV
Comprendo que tus besos
jamás han de ser míos,
comprendo que en tus ojos
no me he de ver jamás,
y te amo y en mis locos
y ardientes desvaríos
bendigo tus desdenes,
adoro tus desvíos,
y en vez de amarte menos
te quiero mucho más.
V
A veces pienso en darte
mi eterna despedida,
borrarte en mis recuerdos
y hundirte en mi pasión
mas si es en vano todo
y el alma no te olvida,
¿Qué quieres tú que yo haga,
pedazo de mi vida?
¿Qué quieres tu que yo haga
con este corazón?
VI
Y luego que ya estaba
concluído tu santuario,
tu lámpara encendida,
tu velo en el altar;
el sol de la mañana
detrás del campanario,
chispeando las antorchas,
humeando el incensario,
y abierta alla a lo lejos
la puerta del hogar...
VII
¡Qué hermoso hubiera sido
vivir bajo aquel techo,
los dos unidos siempre
y amándonos los dos;
tú siempre enamorada,
yo siempre satisfecho,
los dos una sola alma,
los dos un solo pecho,
y en medio de nosotros 
mi madre como un Dios!
VIII
¡Figúrate qué hermosas
las horas de esa vida!
¡Qué dulce y bello el viaje
por una tierra así!
Y yo soñaba en eso,
mi santa prometida;
y al delirar en ello
con alma estremecida,
pensaba yo en ser bueno
por tí, no mas por ti.
IX
¡Bien sabe Dios que ese era
mi mas hermoso sueño,
mi afán y mi esperanza,
mi dicha y mi placer;
bien sabe Dios que en nada
cifraba yo mi empeño,
sino en amarte mucho
bajo el hogar risueño
que me envolvió en sus besos
cuando me vio nacer!
X
Esa era mi esperanza...
mas ya que a sus fulgores
se opone el hondo abismo
que existe entre los dos,
¡Adiós por la vez última,
amor de mis amores;
la luz de mis tinieblas,
la esencia de mis flores;
mi lira de poeta,
mi juventud, adiós!
Poema…
El amor posee vitalidad, nos despierta, anima, simplemente nos salva de la muerte cotidiana, de caer en insipideces. Nocturno a Rosario es una última despedida, comienza expresando su profundo cariño y dolor por el alejamiento, acepta la imposibilidad de estar con ella pero sin embargo entre más le piensa con afán de olvidarla, más crece su adoración por los defectos y virtudes. Hasta soñar duele, porque las esperanzas de una vida compartida se estancan en la distancia y el miedo.

Gómez, J. (1998). Antología de la poesía hispanoamericana. México: Edivisión compañía editorial. 

Tres poetas.


Del libro...
El siguiente libro es una recopilación de poemas sobre el amor, el romanticismo y el mal de amores. José Angel Buesa es uno de los más representativos en este, con poemas como ''El renunciamiento'' logra hacer vibrar a través de palabras los recuerdos y el alma. 


Poema del renunciamiento José Ángel Buesa

Pasarás por mi vida sin saber que pasaste.
Pasarás en silencio por mi amor y, al pasar,
fingiré una sonrisa como un dulce contraste
del dolor de quererte... y jamás lo sabrás.

Soñaré con el nácar virginal de tu frente,
soñaré con tus ojos de esmeraldas de mar,
soñaré con tus labios desesperadamente,
soñaré con tus besos... y jamás lo sabrás.

Quizás pases con otro que te diga al oído
esas frases que nadie como yo te dirá;
y, ahogando para siempre mi amor inadvertido,
te amaré más que nunca... y jamás lo sabrás.

Yo te amaré en silencio... como algo inaccesible,
como un sueño que nunca lograré realizar;
y el lejano perfume de mi amor imposible
rozará tus cabellos... y jamás lo sabrás.

Y si un día una lágrima denuncia mi tormento,
—el tormento infinito que te debo ocultar—,
te diré sonriente: «No es nada... ha sido el viento».
Me enjugaré una lágrima... ¡y jamás lo sabrás!

Poema…
El orgullo en bastantes ocasiones pausa los sentimientos o bien disminuye su fluidez en cierto grado.
Nuevamente en este poema de Ángel Buesa la ausencia, el silencio, la angustia y finalmente el renunciamiento toman acto de presencia en el duelo amoroso.

Arteaga, D. (1998). Tres poetas. México: Editores Mexicanos Unidos. 

Antología de la poesía hispanoamericana


Del poema...
En la actualidad la mayoría de estos poetas y escritores escriben dentro de un contexto social en cual se ha anunciado el agotamiento de los grandes discursos de la modernidad, y por ende, también, del fenecimiento de las grandes propuestas estéticas de la modernidad que desde los años aurorales del romanticismo, acabarían en su variante más radical y extrema que vienen a ser las vanguardias literarias europeas de la primera mitad del siglo XX. El afán de novedad y la búsqueda de originalidad en forma compulsiva, agotaron estas propuestas literarias de la era moderna para dar paso a un escenario posvanguardista en el cual predominaban los discursos eclécticos y a-críticos de la posmodernidad.


SEPULTURA DE LA IMAGINACIÓN

Un albañil quería... No le faltaba aliento.
Un albañil quería, piedra tras piedra, muro
tras muro, levantar una imagen al viento
desencadenador en el futuro.

Quería un edificio capaz de lo más leve.
No le faltaba aliento. ¡Cuánto aquel ser quería!
Piedras de plumas, muros de pájaros los mueve
una imaginación al mediodía.

Reía. Trabajaba. Cantaba. De sus brazos,
con un poder más alto que el ala de los truenos
iban brotando muros lo mismo que aletazos.
Pero los aletazos duran menos.

Al fin, era la piedra su agente. Y la montaña
tiene valor de vuelo si es totalmente activa.
Piedra por piedra es peso y hunde cuanto acompaña
aunque esto sea un mundo de ansia viva.

Un albañil quería... Pero la piedra cobra
su torva densidad brutal en un momento.
Aquel hombre labraba su cárcel. Y en su obra
fueron precipitados él y el viento.
Poema…
El tema tratado son los sueños, cuando los castillos deseados son producto de la vanidad humana los cimientos al contacto con la realidad se derrumban. Metafóricamente el viento (llámese adversidad, miedo, inconstancia) llega con extrema fuerza para deshacer un sueño construido. Todo sueño necesita una pizca de imaginación, deben ser realmente creativos. Las piedras y muros del castillo se derrumban sepultando la esencia del mismo, el pensamiento perspicaz.  

Gómez, J. (1998). Antología de la poesía hispanoamericana. México: Edivisión compañía editorial. 

Cien sonetos de amor



Del poema...
Un libro dedicado a Matilde donde están representados los sentimientos y emociones de Pablo Neruda. Ella ha sido la musa del escritor igualmente trata sobre el deseo que tiene de estar con ella.



SONETO XXV Pablo Neruda

Antes de amarte, amor, nada era mío:
vacilé por las calles y las cosas:
nada contaba ni tenía nombre:
el mundo era del aire que esperaba.
Yo conocí salones cenicientos,
túneles habitados por la luna,
hangares crueles que se despedían,
preguntas que insistían en la arena.
Todo estaba vacío, muerto y mudo,
caído, abandonado y decaído,
todo era inalienablemente ajeno,
todo era de los otros y de nadie,
hasta que tu belleza y tu pobreza
llenaron el otoño de regalos.
Poema…
Neruda se encontraba sumamente enamorado de una bella dama, por ello elige al amor para recitarle y agradecerle la dicha derramada en sus días.
La opacidad, la tristeza y el pesado vacío lo acompañan antes de conocerla, enamorarse lo hizo volver a nacer, ver su alrededor iluminado.
El otoño es la estación descrita durante el romance, obtiene regalos y alegrías de él.

Neruda, P. (1898). Cien sonetos de amor. México: Editorial Planeta Mexicana.

Antología de la poesía hispanoamericana actual.


Del poema...
En la actualidad la mayoría de estos poetas y escritores escriben dentro de un contexto social en cual se ha anunciado el agotamiento de los grandes discursos de la modernidad, y por ende, también, del fenecimiento de las grandes propuestas estéticas de la modernidad que desde los años aurorales del romanticismo, acabarían en su variante más radical y extrema que vienen a ser las vanguardias literarias europeas de la primera mitad del siglo XX. El afán de novedad y la búsqueda de originalidad en forma compulsiva, agotaron estas propuestas literarias de la era moderna para dar paso a un escenario posvanguardista en el cual predominaban los discursos eclécticos y a-críticos de la posmodernidad.

El Cacao Pablo Antonio Cuadra

Cuando Quetzalcóatl no era dios sino hombre entre nosotros
cuando no se inmolaban hombres sino flores y mariposas a los dioses
Quetzalcóatl nos dijo: «Somos pueblo en camino»,
y nos dio el pinol —que se hace del maíz—
y nos dio el tiste —que se hace del cacao y el maíz—;
bebidas para pueblos peregrinos.
Anales de Literatura Hispanoamericana
1999, 28: 867-889 885
Ricardo Llopesa La poesía de Pablo Antonio Cuadro
Porque esta es tierra de transterrados.
Gentes que sólo llamamos Patria a la libertad.
Del poema…
El siguiente poema toca los aspectos históricos, sociales y culturales del cacao. Lo representa como una moneda, con valor económico y además exquisito al paladar.  En sus comienzos era una bebida exclusiva de reyes y guerreros, más adelante se usó en el trueque.
El chocolate actúa según los deseos de quien la toma, puede ser amargo, frio y melancólica o bien romántica, amorosa y dulce. 

Ortega, J. (2001). Antología de la poesía hispanoamericana actual. México: Siglo veintiuno editores.