Libro:
El tema central de la colección de Miguel Hernández es el sentimiento
puro, desenvuelto en varios contextos. Maneja el tema con dolor, ira, coraje y
desesperación. Tiende a provocar sentimientos en el lector e incluso arrepentimientos.
MIS
OJOS SIN TUS OJOS
Mis ojos, sin tus ojos, no son
ojos,
que son dos hormigueros
solitarios,
y son mis manos sin las tuyas
varios
intratables espinos manojos.
No me encuentro los labios sin
tus rojos,
que me llenan de dulces
campanarios,
sin ti mis pensamientos son calvarios
criando cardos y agostando
hinojos.
No sé qué es de mi oreja sin tu
acento,
ni hacia qué polo yerro sin tu
estrella,
y mi voz sin tu trato se afemina.
Los olores persigo de tu viento
y la olvidada imagen de tu
huella,
que en ti principia, amor, y en
mí termina.
Poema:
El sentimiento del abandono
es el protagonista del poema, reclamando al amor el abandono causado. Nos transmite
sus sentimientos al momento de escribir las líneas.
EL ÚLTIMO Y EL PRIMERO
El último y el primero:
rincón para el sol más grande,
sepultura de ésta vida
donde tus ojos no caben.
Allí quisiera tenderme
para desenamorarme.
Por el olivo lo quiero, lo percibo por la calle,
se sume por los rincones
donde se sumen los árboles.
Se ahonda y se hace más honda
la intensidad de mi sangre.
Carne de mi movimiento,
huesos de ritmos mortales,
me muero por respirar
sobre vuestros ademanes.
Corazón que entre dos piedras
ansiosas de machacarle,
de tanto querer te ahogas
como un mar entre dos mares.
De tanto querer me ahogo,
y no me es posible ahogarme.
¿Qué hice para que pusieran
a mi vida tanta cárcel?
Tu pelo donde lo negro
ha sufrido las edades
de la negrura más firme,
y la más emocionante:
tu secular pelo negro
recorro hasta remontarme
a la negrura primera
de tus ojos y tus padres;
al rincón del pelo denso
donde relampagueaste.
Ay, el rincón de tu vientre;
al callejón de tu carne:
el callejón sin salida
donde agonicé una tarde.
La pólvora y el amor
marchan sobre las ciudades
deslumbrando, removiendo
la población de la sangre.
El naranjo sabe a vida
y el olivo a tiempo sabe
y entre el clamor de los dos
mi corazón se debate.
El último y el primero:
náufrago rincón, estanque
de saliva detenida
sobre su amoroso cauce.
Siesta que ha entenebrecido
el sol de las humedades.
Allí quisiera tenderme para desenamorarme.
Después del amor, la tierra.
Después de la tierra, nadie.
Poema:
Nuevamente, el sentimiento presente en los versos es el amor tratando de
deshacerse, recorre diversos lugares haciendo semejanza a las situaciones presentes en los romances.
Hernández, M. (2000). Colección poética. México: Editores
Mexicanos Unidos
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