Alejandra Gómez Pedraza

viernes, 23 de noviembre de 2012

SELECCIÓN POÉTICA. MIGUEL HERNÁNDEZ


Libro:
El tema central de la colección de Miguel Hernández es el sentimiento puro, desenvuelto en varios contextos. Maneja el tema con dolor, ira, coraje y desesperación. Tiende a provocar sentimientos en el lector e incluso arrepentimientos.

MIS OJOS SIN TUS OJOS
Mis ojos, sin tus ojos, no son ojos,
que son dos hormigueros solitarios,
y son mis manos sin las tuyas varios
intratables espinos manojos.

No me encuentro los labios sin tus rojos,
que me llenan de dulces campanarios,
sin ti mis pensamientos son calvarios
criando cardos y agostando hinojos.

No sé qué es de mi oreja sin tu acento,
ni hacia qué polo yerro sin tu estrella,
y mi voz sin tu trato se afemina.

Los olores persigo de tu viento
y la olvidada imagen de tu huella,
que en ti principia, amor, y en mí termina.

Poema:
El sentimiento del abandono es el protagonista del poema, reclamando al amor el abandono causado. Nos transmite sus sentimientos al momento de escribir las líneas.

EL ÚLTIMO Y EL PRIMERO

El último y el primero:
rincón para el sol más grande,
sepultura de ésta vida
donde tus ojos no caben.
Allí quisiera tenderme
para desenamorarme.
Por el olivo lo quiero, lo percibo por la calle,
se sume por los rincones
donde se sumen los árboles.
Se ahonda y se hace más honda
la intensidad de mi sangre.
Carne de mi movimiento,
huesos de ritmos mortales,
me muero por respirar
sobre vuestros ademanes.
Corazón que entre dos piedras
ansiosas de machacarle,
de tanto querer te ahogas
como un mar entre dos mares.
De tanto querer me ahogo,
y no me es posible ahogarme.
¿Qué hice para que pusieran
a mi vida tanta cárcel?
Tu pelo donde lo negro
ha sufrido las edades
de la negrura más firme,
y la más emocionante:
tu secular pelo negro
recorro hasta remontarme
a la negrura primera
de tus ojos y tus padres;
al rincón del pelo denso
donde relampagueaste.
Ay, el rincón de tu vientre;
al callejón de tu carne:
el callejón sin salida
donde agonicé una tarde.
La pólvora y el amor
marchan sobre las ciudades
deslumbrando, removiendo
la población de la sangre.
El naranjo sabe a vida
y el olivo a tiempo sabe
y entre el clamor de los dos
mi corazón se debate.
El último y el primero:
náufrago rincón, estanque
de saliva detenida
sobre su amoroso cauce.
Siesta que ha entenebrecido
el sol de las humedades.
Allí quisiera tenderme para desenamorarme.
Después del amor, la tierra.
Después de la tierra, nadie.
Poema:
Nuevamente, el sentimiento presente en los versos es el amor tratando de deshacerse, recorre diversos lugares haciendo semejanza  a las situaciones presentes en los romances.
Hernández, M. (2000). Colección poética. México: Editores Mexicanos Unidos

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