APRENDIENDO A ENVEJECER
A l despertar, una oración a Dios, dando gracias y pidiendo paz,
salud y fortaleza.
Cuidarás tu presentación todos los días. Vístete bien, arréglate
como si fueras a una fiesta.
No te encerrarás en tu casa ni en tu habitación. Nada de jugar al
enclaustrado ni al preso voluntario.
Haras ejercicio fisico o caminata fuera de casa, un rato de
gímnasia o una caminata razonable.
Evitaras actitudes y gestos de viejo derrumbado como la cabeza
gacha,la espalda encorvada, los pies arrastrados.
No hablaras de tu vejez ni te quejarás de tus achaques porque
acabarás por creerte más viejo y más enfermo.
Tratarás de ser útil a ti mismo y a los demás. No eres un parásito,
ni una rama desgajada voluntariamente de la vista.
No pensarás que todo tiempo pasado fue mejor.
¡Deja de estar condenado a tu mundo y maldiciendo tu momento!
ANÓNIMO
Nos da un ejemplo de vida en ocasiones sucede que cuando se llega a viejo
se piensa que ya no sirven para nada pero en realidad somos lo que queremos
por como nos comportamos recuerden que la madurez no se da con los años
sino con los kilómetros recorridos.
Patrón R, (1931). La magia de un regalo excepcional, México, EDAMEX
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