Libro...
Esta colección contiene gran parte de la esencia de Sabines.
Un hombre sensible, reflexivo, capaz de describir el amor como el resultado de una mezcla de emociones intensas, vitales y desenfrenadas.
Es fácil y natural identificarse con el pensamiento del autor. Todos en algún momento, en algún lugar nos hemos enamorado y hemos sufrido la decepción o a la conclusión de un romance.
Esta colección contiene gran parte de la esencia de Sabines.
Un hombre sensible, reflexivo, capaz de describir el amor como el resultado de una mezcla de emociones intensas, vitales y desenfrenadas.
Es fácil y natural identificarse con el pensamiento del autor. Todos en algún momento, en algún lugar nos hemos enamorado y hemos sufrido la decepción o a la conclusión de un romance.
No es que muera
de amor
No es que muera
de amor, muero de ti.
Muero de ti,
amor, de amor de ti,
de urgencia mía
de mi piel de ti,
de mi alma de ti
y de mi boca
y del
insoportable que yo soy sin ti.
Muero de ti y de
mí, muero de ambos,
de nosotros, de
ese,
desgarrado,
partido,
me muero, te
muero, lo morimos.
Morimos en mi
cuarto en que estoy solo,
en mi cama en
que faltas,
en la calle
donde mi brazo va vacío,
en el cine y los
parques, los tranvías,
los lugares
donde mi hombro acostumbra tu cabeza
y mi mano tu
mano
y todo yo te sé
como yo mismo.
Morimos en el
sitio que le he prestado al aire
para que estés
fuera de mí,
y en el lugar en
que el aire se acaba
cuando te echo
mi piel encima
y nos conocemos
en nosotros, separados del mundo,
dichosa,
penetrada, y cierto, interminable.
Morimos, lo
sabemos, lo ignoran, nos morimos
entre los dos, ahora,
separados,
del uno al otro,
diariamente,
cayéndonos en
múltiples estatuas,
en gestos que no
vemos,
en nuestras
manos que nos necesitan.
Nos morimos,
amor, muero en tu vientre
que no muerdo ni
beso,
en tus muslos
dulcísimos y vivos,
en tu carne sin
fin, muero de máscaras,
de triángulos
obscuros e incesantes.
Muero de mi
cuerpo y de tu cuerpo,
de nuestra
muerte, amor, muero, morimos.
En el pozo de
amor a todas horas,
inconsolable, a
gritos,
dentro de mí,
quiero decir, te llamo,
te llaman los
que nacen, los que vienen
de atrás, de ti,
los que a ti llegan.
Nos morimos,
amor, y nada hacemos
sino morirnos
más, hora tras hora,
y escribirnos y
hablarnos y morirnos.
Poema...
El poema muestra la soledad, la tristeza, la nostalgia y
todas las emociones producidas por un amor inconcluso. Recuerda los instantes
compartidos, el buen sabor de la vida cuando eran dos. Después el vacío
tragando su alegría como un agujero negro, hasta el avance del tiempo duele .
El autor se concibe como un muerto en vida, lentamente, pasivamente,
inconsolablemente e insoportablemente. Es un poema de duelo, pasional y
acelerado.
Sabines, J. (1950). Poesía.
Jaime Sabines. Cuba: Casa de las Américas.
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